http://www.mer.cl/modulos/catalogo/Paginas/2010/04/04/MERSTVS012AA0404.htm
Según estudio de la UDP encargado por el Ministerio de Educación:
Deserción en educación media es de 20% y el sismo podría elevarla
Los alumnos que prefieran trabajar o ayudar a levantar sus casas en vez de estudiar preocupan a los expertos. Pero la tragedia es también una ventana para abordar mejor el abandono escolar.
Bernardita Álvarez y M. Fernández
Las autoridades del liceo Arturo Alessandri Palma en la comuna de Longaví, Región del Maule, debieron redoblar los esfuerzos para que sus alumnos no abandonen los estudios.
No sólo porque el 80% de ellos proviene de sectores rurales de difícil acceso y de familias de temporeros con escolaridad incompleta, sino también porque el terremoto del 27 de febrero generó tal destrucción en la zona, que temen que los alumnos prefieran quedarse en sus casas a remover escombros o emplearse como mano de obra para la reconstrucción.
"El mayor punto de deserción son los flagelos sociales y una falta de motivación general de los jóvenes, pero estamos viendo este tema con otro prisma para que ellos se den cuenta de que es importante acudir al único liceo de la comuna", explica el director del establecimiento, Carlos San Martín.
El fantasma de la deserción preocupa. De hecho, según la encuesta Casen 2006, la principal causa del abandono de los estudios en el grupo entre 7 y 17 años es que el alumno decide trabajar o ayudar en su casa (14%).
Si bien la ley obliga a cumplir con 12 años de escolaridad, cada año unos 50 mil jóvenes dejan el sistema escolar -20% de cada promoción que ingresa a primero medio-, según un estudio de la U. Diego Portales encargado por el Ministerio de Educación en 2009.
La cifra es considerablemente mayor a la oficial (7,2% en 2007). Esto, porque quienes realizaron el estudio, los investigadores Viola Espínola y Juan Pablo Claro, lo calcularon según la proporción de alumnos de primero medio que egresa de cuarto medio en un plazo máximo de seis años. Una metodología que, sostienen, es la más usada en los países desarrollados.
"El terremoto tiene que abrir una señal de alerta", afirma Espínola, y urge a aplicar medidas de corto plazo para prevenir la deserción para que ésta no aumente en las regiones más afectadas.
Opinión con la que coincide el experto en educación de la Unicef Daniel Contreras. Según el profesional, las consecuencias del terremoto pueden asemejarse a las que produjo el huracán Katrina en New Orleans, Estados Unidos. "Un porcentaje de jóvenes se desplazaron a otras ciudades, se desconectaron de su vida escolar y no necesariamente la volvieron a retomar", dice Contreras.
Soluciones
De forma urgente, el experto recomienda acelerar la recopilación de los datos acerca de los matriculados en 2010 para identificar a los alumnos que no estén asistiendo a clases, y dar transporte gratuito a los estudiantes que deban trasladarse a otro establecimiento.
En la UDP aconsejan entregar más recursos para los programas de prevención y asistencia a los estudiantes que están en peligro de desertar. Pero también ven en esta coyuntura una oportunidad para abordar el problema en el largo plazo. En esa línea, llaman al Mineduc a delegar en los municipios la tarea de retención y seguimiento de los estudiantes y a planificar ajustes curriculares que reduzcan la alta deserción que se produce entre el paso de la enseñanza básica a la media.
El liceo de Longaví es un ejemplo de cómo se puede enfrentar el problema: desde el inicio del año escolar (en su caso el 29 de marzo), trece buses trasladan gratis a los alumnos de sectores rurales para que puedan llegar a clases, a los estudiantes de sectores urbanos cuyas familias fueron afectadas por el sismo les buscan patrocinio para becas de movilización y realizan talleres psicológicos a toda la comunidad escolar.
"Recursos hay, falta usarlos efectivamente"¿20 por ciento de abandono escolar en educación media? "Hay que ser cuidadosos para dar cifras", dice Verónica Abud, directora de la División de Educación General del Mineduc. Eso sí, no descarta que la cifra sea cercana a la realidad. En todo caso, cree que "el tema de la deserción escolar es serio y no ha sido suficientemente tratado".
Abud coincide con la idea de que el sismo puede incentivar a más alumnos a desertar, por lo que su repartición, a través del "Plan 12 años de escolaridad", que coordina Cecilia Richards, elaboró un paquete de cuatro medidas. Primero, un fondo para las regiones VI, VII y VIII para que las escuelas puedan contar con asistencia profesional que evite el abandono. Segundo, recursos para garantizar la movilización de 14.500 alumnos de sectores rurales de esas regiones. Tercero, el apoyo de los centros de educación para adultos, que recibirán a quienes mantendrán a sus familias y desean seguir estudiando. Cuarto, un fondo para implementar "Aulas de reingreso", cursos especiales alojados en colegios, que tendrán el objetivo de reabsorber a los jóvenes que se hayan alejado del sistema.
"Recursos hay, el Ministerio los tiene disponibles. Pero falta hacerlos efectivos. Y eso es tarea de los sostenedores. Yo les empezaría a traspasar la responsabilidad a los sostenedores municipales. Porque hoy tenemos unos municipios que aprovechan todos los recursos y otros que son de una desidia total. Tenemos que lograr que se muevan. Por muchos instructivos y políticas que vengan del nivel central, los que tienen que dar la pelea son ellos".


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